TRASTORNO BIPOLAR Y TRATAMIENTO

por Admin

Publicado el 31/10/2016



El trastorno bipolar, también conocido como enfermedad maníaco depresiva, es un trastorno de difícil manejo y cuyo impacto es negativo en la mayoría de los pacientes. A veces, su diagnóstico es complicado, y esto puede suponer un tratamiento que no sea el más adecuado, o que incluso pudiera ser perjudicial o simplemente ineficaz. El litio lleva 60 años usándose como tratamiento, pero ahora se estudian alternativas, que abren otras puertas.

El trastorno bipolar, también conocido como enfermedad maniaco depresiva, es un trastorno de difícil manejo y cuyo impacto es negativo en la mayoría de los pacientes.

Este trastorno se caracteriza por episodios recidivantes (regresan después de un periodo de curación). Alterna estados de ánimo elevado con periodos de depresión, acompañados de cambios en la actividad o energía, y se asocian con síntomas físicos, conductuales y síntomas cognitivos.

En pacientes bipolares, hablamos de manía, cuando el estado de ánimo es muy alto o se asocia con síntomas psicóticos, que desembocan en una perturbación de conducta y función.

Hablamos de hipomanía, cuando las elevaciones del estado de ánimo son menos intensas, suelen ser más breves, y se les da menor importancia, pero pueden progresar a manía.

Los síntomas maniacos y los depresivos, a menudo aparecen juntos, dando lugar a estados mixtos. 

La ciclotimia se refiere a un subconjunto de trastornos más leves, con ciclos breves repetidos de hipomanía, y estado de ánimo levemente bajo, que ocurre regularmente durante 2 ó más años.

Alguno estudios revelan que la media de edad de comienzo de sufrir trastorno bipolar es a los 25 años, con predominio de trastorno bipolar I en varones (0,6 %) y II en  mujeres (0,4%).

El trastorno bipolar I tiene una predisposición hereditaria, y acontecimientos vitales y/o factores de estrés crónico, son desencadenantes importantes de los episodios. En el trastorno bipolar son frecuentes otros problemas psiquiátricos asociados, en especial trastornos de ansiedad. Más de un tercio de los casos de trastorno de inicio temprano también tienen problemas de alcohol o drogas, ya sea como desencadenantes o como complicación secundaria.

La falta de reconocimiento de la enfermedad y rechazar la ayuda, son más frecuentes en fase de manía aguda, que en otras fases de la enfermedad.

La conducta violenta y desinhibida en fase de manía, puede generar riesgos o daños a terceros y problemas con la justicia.

La hipomanía, en cambio se escapa más a la atención médica y aún siendo reconocida, el paciente es más reacio a consultar, se relaciona más con un estado positivo de aumento de energía y productividad.

Todos estos síntomas tienen consecuencias a nivel social y laboral de la persona que los sufre, en especial si hablamos de los síntomas de la fase manía.

Con todo esto, a veces el diagnóstico es complicado, y mientras, se indica un tratamiento que no es el más adecuado, o que incluso pudiera ser perjudicial o simplemente ineficaz.

El litio lleva casi 60 años siendo el tratamiento más usado para combatir los síntomas del trastorno bipolar, con sus detractores, que hacen que muchas personas después de sufrir efectos secundarios indeseados, decidan abandonar el tratamiento, exponiéndose a recaídas.

Actualmente existen alternativas al litio, como el ácido valproico o la carbamazepina, y se estudia acerca de un fármaco que parece prometedor, con iguales efectos positivos sobre el control de la enfermedad pero con menos efectos secundarios.

Se trata de Ebselen, medicamento reutilizado, ya que se pensó en él, para tratar accidentes cerebrovasculares, para los que posteriormente se comprobó escasa eficacia.

Aunque aún queda por investigar, quedémonos, con que se produce un nuevo paso para el tratamiento del trastorno bipolar.

Autor: Dres. Anderson IM, Haddad PM, Scott J BMJ